Aun queda la palabra escrita y la madrugada de testigo mientras los vientos soplan decididos a un olvido.
Mientras la resaca del cuerpo se despide la memorial espera los subcuentos renacidos.
Siempre es una muy dulce aquella tentación de regalarlo todo, de quedar en la exquisita cotidianidad.
Los vientos cambian de camino.
Los tiempos son improbables mas no inseguros.
Yo espero de noches con Lunas llenas, madrugadas etereas y vientos que traen consigo un poco de ti y me vuelve loco y me transforma en un ser animal.
Me he visto al espejo sin reconocer el reflejo, he descubierto el hechizo y encuentro su conjuro.
No se si te he de perder a cambio de mi salvación
no se si ya perdi mas de lo que puedo antes de su consumación
Se que no quiero perder, se que no quiero perderte
Se hace tarde para empezar, decir, dejar, olvidar, buscar el olvido de los demás, consumar el conjuro y volver a caminar por la ruta de la mar.
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